√öltimo momento

Talleres, el cielo puede esperar

paraguasEs as√≠, la vida de esta vuelta. Es as√≠, este Talleres que a√ļn se come las u√Īas. Es as√≠, la ansiedad. Y as√≠ es la pelota. Caprichosa. El cielo puede esperar, Talleres. Es una cuesti√≥n matem√°tica, que por decantaci√≥n terminar√° en ese tan ansiado ascenso. Est√° claro que ‚Äúhay que jugar‚ÄĚ.

Anoche, ese resultado tan esperado por los hinchas albiazules no pudo concretarse. Chacarita le ganó a Estudiantes de San Luis 1-0 por gol de Coniglio a los 12m del PT y eso le dio vida al Funebrero que para dar el batacazo tendrá que ganar todo lo que queda en juego y que, en esos tres partidos finales del torneo, Talleres no sume un sólo punto.

Claro, que se corte ese invicto, el √ļnico del f√ļtbol argentino. Y que se termine esa feroz racha de 38 partidos sin conocer la derrota.

Pero, esto es as√≠. Como los grones que se mandaron para la zona del Patio Olmos para esperar con la radio a la oreja, asomando por los bares de las inmediaciones y so√Īando con ese triunfo de Estudiantes que nunca lleg√≥.

Pero, as√≠ es la vida Matador, la espera se da con ese hormigueo como el que tuvieron todos los jugadores, que vieron el partido en sus casas, sin concentraci√≥n, sin juntarse o reunirse todos a la vez. S√≥lo guardados. Como el cuerpo t√©cnico y con la promesa de la dirigencia de ‚Äúning√ļn festejo programado‚ÄĚ.

As√≠ es la vida Matador, que te cobijaste en las filiales, en la casa de alg√ļn amigo, en el quincho de tu cu√Īado, para poner la tele y que crujan las brasas. O como ese band√≥n de Jes√ļs Mar√≠a que compr√≥ bombas y luces y que tienen la promesa de hacer Jes√ļs Mar√≠a-Ascochinga en bicicleta, con las camisetas y banderas albiazules y con la promesa de llegar para cumplir y descorchar otra vez.

Pero, as√≠ es la vida Matador. As√≠ es la vida de este regreso tan esperado, 12 a√Īos, esos 12 a√Īos de esclavitud. Esa manera de sufrir en el ascenso. Esa forma de haber acompa√Īado hasta este momento. Queda aguantar un cachito m√°s, unos d√≠as m√°s, porque el cielo puede esperar, Talleres.

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