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Revelaron escuchas entre funcionarios K para tumbar la causa de los cuadernos

Jorge Lanata publicó conversaciones de Roberto Baratta y otros implicados en las que planean cómo dosmontar la causa judicial en su contra.

En su programa del domingo, el periodista Jorge Lanata mostró una investigación sobre una operación supuestamente montada por el kirchnerismo para intentar tumbar la causa de los cuadernos de las coimas. Se trata de una serie de escuchas de conversaciones telefónicas entre presos y funcionarios K.

En los audios se percibe la organización de distintas maniobras para atacar al fiscal Carlos Stornelli y al juez Claudio Bonadío​, principales responsables del avance de la causa de los cuadernos.

El primer audio es de una conversación entre Roberto Baratta, ex mano derecha de Julio de Vido en el ministerio de Planificación durante toda la gestión de Néstor y Cristina Kirchner. Desde la cárcel, Baratta se entera de que “Ramos Padilla agarró viaje” con la presentación judicial.

Conversación del 4 de febrero de 2019, días después de la denuncia de Pedro Etchebest, el empresario que fue supuestamente extorsionado por Marcelo D’Alessio en nombre del fiscal Stornelli.

Persona sin identificar: “Che… ¿Qué novedad tuviste?”.

Baratta: “Ninguna, no, nada. Acordate que supuestamente te va a llamar el Negro o el Negro va a tener algo para mostrarte”.

Persona sin identificar: “Bueno, escuchá, Ramos Padilla agarró viaje”.

Baratta: “Ajá. Hoy firmo la ampliación de la denuncia contra Cohen”.

Persona sin identificar: “Ah, buenísimo eso, está bien. Che, pero te cuento que allá en Dolores agarraron viaje”.

Baratta: “¿Ah, sí?”.

Persona sin identificar: “Sí, te estoy diciendo bolud… Ramos Padilla agarró viaje”.

Baratta: “Ok, perfecto”.

Conversación sostenida entre Baratta y Claudio Mono Minnicelli, cuñado de De Vido, preso en Marcos Paz por la mafia de los contenedores.

“El lugar para ir a Declarar es Dolores”

Minnicelli: “Yo creo, Bobi, que a lo que hay que apuntar es a la falta de seriedad de todo”.

Baratta: “No, ya lo sé. Pero… no lo voy a decir ahí a eso. Eso lo tienen que decir los abogados y el lugar donde hay que declarar es en Dolores”.

Minnicelli: “¿Cómo?”.

Baratta: “El lugar para ir a declarar es en Dolores. No ahí”.

Minnicelli: “¿Eh?”.

Baratta: “El lugar para ir a declarar es en Dolores. No ahí”.

Minnicelli: “Sí”.

Baratta: “Vas a declarar ahí, oficialmente, y se van a lavar el cul… con eso…”.

Minnicelli: “Si, pero el Padilla este no, eh”.

Baratta: “¿Eh?”.

Minnicelli: “El de Dolores no”.

Baratta: “No, por eso te estoy diciendo que el lugar para ir a declarar… es en Dolores”.

Minnicelli: “No, no, no, yo estoy de acuerdo en eso”.

Se vuelven a comunicar Baratta y Claudio Mono Minnicelli.

“Hasta octubre”

Minnicelli: “Este de acá, con el gordo, va a salir a zapatearle también”.

Baratta: “¿Ah sí?”.

Minnicelli: “Sí, sí”.

Baratta: “¿A los dos?”.

Minnicelli: “Al fiscal”.

Baratta: “¿Y al otro?”.

Minnicelli: “No, a Lucía no. No, porque este es el fiscal nada más. Tenés que sacar al fiscal, vos ya le pediste que se vaya”.

Baratta: “Sí”.

Minnicelli: “Bueno, ahora tenés más motivos todavía”.

Baratta: “Sí”.

Minnicelli: “Está sospechado”.

Baratta: “Sí”.

Minnicelli: “Sí y los míos tienen audiencia el 22 con el juez para ver si pueden achicar los plazos”.

Baratta: “Ajá”.

Minnicelli: “O sea, que estamos en esa viste. Estamos en esa bol… a ver si podemos achicar los plazos… sino hasta octubre”.

Baratta: “Ohhh”.

Minnicelli: “Pero bueno, se hace pesado”.

Baratta: “Vas a ver que se puede”.

Según contó Lanata, algunos días antes de que radicaran la denuncia en contra del fiscal Stornelli, el plan ya estaba trazado, y un hombre clave para eso fue Eduardo “El Gordo” Valdés, el mismo que en 1996 presentó a Néstor Kirchner y a Alberto Fernández, que fue funcionario de cancillería con Néstor y embajador ante el Vaticano con Cristina. En el audio se lo escucha hablando con Juan Pablo Schiavi, Secretario de Transporte cuando ocurrió la tragedia de Once.

Schiavi: “Edu…”.

Valdés: “Juampi querido, ¿cómo andás?”.

Schiavi: “¿Qué hacés flaco?, ¿cómo andás?”.

Valdés: “Estuve con Vero, ayer me habló. Y hablé con el flaco Gioja, viene los últimos días del mes y ya quedé que nos encontramos con Verónica”.

Schiavi: “Y para dejar como un testimonio, ahí me parecía. Fijate vos políticamente a ver si te parece bien”.

Valdés: “No la vi a la carta”.

Schiavi: “Es una carta, está bien me parece”.

Valdés: “¿Es tuya? ¿Es personal?”.

Schiavi: “Si, si, si, si. Y… ¿qué te iba a decir? Bueno, movido el ambiente ¿No, Eduardo?”.

Valdés: “Va a haber novedades… quedate tranquilo”.

Schiavi: “Pero… movido.. estamos esperando que venga Isidro”.

Valdés: “Operativo Puf”.

Schiavi: “¿Eh?”.

Valdés: “Operativo Puf”.

Schiavi: “¿Uf, si?”.

Valdés: “Bonadio, Stornelli, Puf”.

Valdés: “Pero estoy trabajando mucho. Escuchame… estoy trabajando mucho”.

Schiavi: “Si, yo te vi. Te vimos ayer por televisión con mucha cara de pillo vestidito de blanco. Dije.. este tiene algo entre manos…”.

Valdés: “Viste que avise que iba a haber novedades…”.

Schiavi: “Sí, sí”.

Valdés: “Bueno, RA”.

Schiavi: “Bueno, bueno, no digas nada. Laburá”.

Valdés: “O este domingo o el otro”.

Schiavi: “Bueno, bueno, bueno pibe. Cuidate eh”.

Valdés: “Jaja. Vos pensá este acertijo que te tiro… Si se junta el amigo del amigo de Dios, el amigo del amigo de Dios”.

Schiavi: “Si”.

Valdés: “Con el más genuino representante del Diablo… va a ser fuerte la cosa”.

Schiavi: “Ufff, papá…”.

Al día siguiente Valdés volvió a recibir un llamado desde Ezeiza. Era Schiavi, que había quedado enganchado con la historia del “Operativo Puf”.

Schiavi: “Che y que… ¿tuviste alguna novedad de eso del quilombo?”.

Valdés: “¿De cuál quilombo? ¿De cuál quilombo?”.

Schiavi: “Puf”.

Valdés: “¿Del que te conté? No, no. Puf… es Puf. No este domingo, el otro domingo”.

Schiavi: “¿Es lo de perfil?”.

Valdés: “No, no, no. Puf es puf el otro domingo Viborevsky”.

Schiavi: “¿Cómo?”.

Valdés: “No este domingo, el otro. Puf, pero puf puf eh”.

Schiavi: “Bueno, no te entiendo bien”.

Valdés: “Escuchame…”.

Schiavi: “¿Lo de los dos muchachos estos?”.

Valdés: “Stornelli se va a la con… de su madre con el otro”.

Schiavi: “¿Cómo?”.

Valdés: “Escuchame… los que te cag… a vos Juan Pablo”.

Schiavi: “Los que me cag…”.

Valdés: “¿Quién es el que te cagó a vos? Primera instancia…”.

Schiavi: “Si, si, si. Ok”.

Valdés: “Y el fiscal que estaba…”.

Schiavi: “Ok, ok, son ellos”.

Antes de cortar, Schiavi quiso asegurarse de haber entendido del todo bien y Valdés, adjudicándose la maniobra, le sacó todas las dudas.

Schiavi: “Nos había llegado la info de que mañana salía algo en Perfil”.

Valdés: “No, eso es otra cosa. Eso es otra cosa, mejor”.

Schiavi: “De unas escuchas”.

Valdés: “Que salga lo que sea. No es lo mío”.

Schiavi: “Ok, ok. Ok, listo, listo. Me quedo con eso”.

Valdés: “Lo mio es…”.

Schiavi: “Bueno, andá de vacaciones. Descansá un poco”.

Valdés: “Me voy este sábado, vuelvo el otro sábado para festejar el domingo y el lunes me voy a verte allá”.

Schiavi: “Bueno, pero descansá un poco gordo, eh”.

Valdés: “Besito, besito… no, pero buen trabajo ese Juan Pablo. Fue muy buen trabajo”.

Schiavi: “Dale, dale”.

Valdés: “Esto más los cacerolazos de los viernes Jaque Mate”.

“Ahora que el juez opere”

El 2 de febrero volvieron a hablar. Ya había terminado la feria judicial y la denuncia contra D’Alessio y Stornelli estaba hecha. Para que el plan saliera bien, solo era necesario callar a los “bocones” y sentarse a esperar.

Schiavi: “Che, ¿cómo van las cosas?”.

Valdés: “Aquello que te dije muy bien, pero decile al más jóven del canal que no sea bocón”.

Schiavi: “Al más jóven del canal. Ah”.

Valdés: “A De Sousa, el fue y se lo dijo a uno”.

Schiavi: “Está muy bien, ya está hecha la denuncia todo Juan Pablo. Ahora esperamos que el juez opere. Pero está muy bien”.

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