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Marta Sánchez: “Dejé de creer en el amor para toda la vida”

Durante su breve estadía en Buenos Aires, abre su corazón y reflexiona sobre la llegada de los 50: “Es un momento para ser valiente”

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Desde mediados de 2014 Marta recorrió por compromisos profesionales un sinfín de países latinoamericanos. Y ahora llegó a Argentina con motivo de su participación en “Bailando por un sueño”. “Quería volver a tener contacto con el público argentino. Por eso, en octubre voy a encarar una gira nacional.
Sus ojos están brillosos y su rostro, rígido. No lo esconde, reconoce que estuvo llorando. “Prender la televisión y encontrarme con el planeta descolocado me sensibiliza”, confiesa Marta Sánchez (50).

Minutos antes de encontrarse con ¡Hola! Argentina, en la habitación que ocupa en el Four Seasons Buenos Aires durante su estadía en el país [es una de las participantes internacionales de “Bailando por un sueño”], quedó paralizada ante los detalles del ataque terrorista en Niza, Francia, el 14 de julio. Por un momento, la imagen de mujer inquebrantable se desvanece y la reconocida cantante española muestra su costado más vulnerable. “Sólo me calzan el mote de fuerte porque soy bastante poco paciente con la gente negativa. Me gusta mucho lo eficaz y cuando me pongo quisquillosa y perfeccionista tengo un poco más de rudeza. Es que así soy conmigo misma”, asegura mientras abre las cortinas del enorme ventanal con vista a la avenida Libertador.

–Comenzaste tu carrera muy joven y enseguida tuviste éxito. ¿Será por eso tu exigencia?

–Empecé a los 19 y fue un poco más adelante cuanto comenzamos a triunfar con el grupo Olé Olé. El éxito nunca me descolocó, porque era tal el deseo desde pequeña de hacer mi carrera que todo lo que me fue sucediendo lo recibí de una forma natural. Mi padre, Antonio Sánchez Camporro, era cantante de ópera y viví bastante el “artisteo” en casa por sus amigos. Además, mi padrino era Alfredo Krauss Trujillo, un recordado tenor. O sea, el mundo de los artistas jamás fue nuevo para mí y de ellos aprendí a hacer valer la profesión.

–Este año cumpliste 50. ¿Cómo te llevás con el paso del tiempo?

–El día que cumplí años me hice un tatuaje que dice “ahora o nunca”, porque creo que medio siglo es llegar a un momento en la vida donde te das cuenta de que queda un tiempo para hacer las cosas que nunca hiciste y para ser valiente. Es ahora o nunca.

–¿Tenés cuentas pendientes?

–Siempre hay algo que hacer. Un lugar para visitar, algo que mejorar… Yo lo que quiero, sobre todo, es ser mejor como persona. Es un “algo” pendiente que siempre hay que tener en cuenta.

–Pasás gran parte de tu tiempo arriba de un avión. ¿Cómo es un día en tu vida?

–Es imposible para mí tener una rutina. Hace dos años que vivo en Miami. Fue una decisión con una ex pareja [el decorador español Daniel Terán] y también motivada porque tenía mucho trabajo por Latinoamérica, y Miami era el punto más cómodo para moverme. También necesitaba hacer un cambio, dejar un poco España. Por otro lado, quería que Paula (12), mi hija, aprendiera inglés y viviera el mundo. Por ahora sé que me voy a quedar un año más, por la escolaridad de Paula. Pero después, la vida me llevará por donde tenga que ir.

–Viniste a Buenos Aires para participar del reality “Bailando por un sueño”. ¿Cómo te llevás con la danza?

–Hacía cuatro años me habían pedido venir y dije que no. El programa tenía cierto perfil amarillista y no me tentaba. Pero ahora me he decidido para volver a encontrarme con el público argentino y que conozcan mi nuevo disco, 21 días. También quería superar el reto del baile, que es un arte, un don. Y me gustó volver a encontrarme con Marcelo [Tinelli]. Lo conozco desde hace muchos años. Él no cambia, siempre está igual.

–Y en el amor, ¿cómo estás?

–Bien, soltera…, pero me gustaría volver a enamorarme.

–¿Creés en el amor para toda la vida?

–No, dejé de creer. Es algo en lo que tuvieron suerte nuestros antepasados. Aunque tengo amigas que llevan veinte años casadas, hoy en día el amor para toda la vida es muy difícil. Así de primeras, no soy muy creyente de que eso suceda a menudo. Es muy excepcional.

–Entonces, no te volverías a casar.

–[Risas]. Ya me casé dos veces [con el argentino Jorge Salatti, en 1994, y en 2002, con el padre de su hija, Jesús Cabanas]. A lo mejor, si me volviera a enamorar locamente, sería una reunión de amigos. Pero no volvería a hacer el acto de intercambiar anillos y demás. No lo veo necesario.

–¿Cómo describirías este momento de tu vida?

–Un poco nómada y entregada a mi trabajo.

Texto: Paula Galloni

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Un vídeo publicado por Marta Sanchez Reina Del Pop? (@martasanchez_reinadelpop) el

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