√öltimo momento

Los estatales cordobeses y sus privilegiadas jubilaciones

A√ļn con el recorte, su costoso sistema previsional demanda fondos del conjunto de los contribuyentes. El confuso caso de Pihen, el sindicalista que se aferra al pasado.

Varios actores estatales de C√≥rdoba dejaron claro esta semana que a√ļn est√° lejos de cerrarse la discusi√≥n por la reforma previsional aprobada por la Legislatura en un tr√°mite expr√©s el mes pasado.

Desde la Justicia llegaron las primeras se√Īales de que ese necesario y limitado ajuste encontrar√° resistencias.

Una cámara aceptó el pedido de una jubilada para que no se le aplique el descuento del 20 por ciento previsto para quienes cobran dos beneficios que en conjunto sumen más de 102 mil pesos mensuales.

La cautelar apunta sólo contra ese aspecto del recorte previsional. La beneficiaria del fallo es una ex empleada de la Caja de Jubilaciones, viuda de un ex magistrado.

Su jubilación combinada con la pensión por viudez supera los 350 mil pesos mensuales, en línea con los haberes promedio de los subsistemas a los que pertenecen esos beneficios.

Por lo tanto, para la jubilada que hizo esta demanda, √©se cap√≠tulo de la reforma, denominado en la ley ¬ęaporte solidario¬Ľ, tendr√≠a un impacto de por lo menos 70 mil pesos mensuales.

El sistema jubilatorio de los estatales cordobeses incluye miles de casos como éste. Lujos que obligan a un enorme esfuerzo del conjunto de la sociedad cordobesa.

El d√©ficit estructural de la Caja de Jubilaciones de C√≥rdoba proyectado para este a√Īo es de 41.600 millones de pesos. La reforma tan vapuleada por los gremios del sector p√ļblico s√≥lo implica un ahorro de 6.500 millones de pesos.

A través de la Anses, el Estado nacional aportará, en el mejor de los casos, 14.000 millones de pesos. Quedarían por cubrir 21.100 millones de pesos.

¬ŅDe d√≥nde saldr√° esa plata? De los impuestos que recauda el Estado cordob√©s: Ingresos Brutos, los patrimoniales (inmobiliario y automotor) y a los sellos.

Escenas así se dan a diario: un obrero suspendido, una comerciante al borde la quiebra, un fisioterapeuta anotado para subsistir con el Ingreso Familiar de Emergencia solventan las jubilaciones de privilegio de los estatales cordobeses cuando compran alimentos en un supermercado y pagan, sin notarlo, Ingresos Brutos.

El problema del d√©ficit de la Caja no es un problema exclusivo de los empleados y jubilados del sector p√ļblico de C√≥rdoba, como simulan en sus declaraciones period√≠sticas los gremialistas estatales.

Es un problema de inter√©s de toda la sociedad de C√≥rdoba. La Caja no se financia con los aportes de los empleados p√ļblicos provinciales, municipales, de la Epec o Bancor. Su monumental d√©ficit lo cubren los impuestos que pagan todos los contribuyentes cordobeses.

Gente que en su enorme mayoría aporta o recibe haberes de un sistema que paga jubilaciones mucho más bajas que las de la Caja provincial. Teniendo en cuenta que la Dirección General de Rentas consigue en todo concepto alrededor de 8.700 millones de pesos por mes, son casi dos meses y medio completos de recaudación de Córdoba lo que exige el déficit de un sistema que rige sólo para 1 de cada 7 jubilados que residen en el territorio provincial.

Seguramente habrá más fallos adversos contra la reforma. Al final de las laberínticas discusiones judiciales, es esperable que algunos de los cambios que posibilitan este modesto ahorro para el Estado cordobés queden en pie.

Los jueces que opinan en esta materia est√°n todos afectados por los cambios sobre los que se expiden.

La Asociaci√≥n de Magistrados ya critic√≥ p√ļblicamente la flamante ley. ¬ŅCu√°ntos jueces se animar√°n a desafiar el inter√©s propio y el corporativo para priorizar el de los sobreexigidos contribuyentes cordobeses?

El l√≠der hist√≥rico del Sindicato de Empleados P√ļblicos, Jos√© Pihen, es protagonista involuntario de una enredada pol√©mica.

El gremialista obtuvo su jubilación dos días antes de que la Legislatura aprobara la reforma, que Pihen, en su condición de legislador, rechazó.

Al tr√°mite lo hab√≠a iniciado en 2002, cuando ten√≠a 56 a√Īos, dos menos del m√≠nimo exigido entonces.

Pero como en aquellos a√Īos estaba habilitado un programa de retiros anticipados, su pedido fue v√°lido.

En el arranque de este 2020, Pihen retomó su congelado proyecto jubilatorio y solicitó a la Caja que se le asigne el estatus de retirado.

Ese tr√°mite se complet√≥, como se se√Īal√≥, a dos d√≠as del tratamiento de la nueva reforma. ¬ŅMera casualidad? El haber que le corresponder√° alcanza los 250 mil pesos mensuales.

Si la aprobación de su jubilación hubiese ocurrido unos días más tarde, tras la aprobación del recorte, nada habría cambiado para Pihen.

La clave estar√≠a en la ¬ęreserva de derecho¬Ľ planteada al iniciar su tr√°mite en 2002. Eso ser√≠a lo que ahora le permitir√° gozar de un haber calculado en funci√≥n de las reglas de hace 18 a√Īos, algo que le permite saltear las 3 reformas posteriores, todas en busca de un ahorro que nunca termina de ser suficiente. Pihen se aferra al pasado.

Algunos opositores eval√ļan llevar esta cuesti√≥n a la Justicia, insinuando que el gremialista podr√≠a haber protagonizado un caso de uso de informaci√≥n privilegiada.

En rigor, no hacía falta ser muy perspicaz para advertir que el régimen previsional de los estatales cordobeses volvería a ser ajustado.

Suponiendo que Pihen no quiso gambetear este √ļltimo recorte, y que el d√≠a en que se complet√≥ su jubilaci√≥n es un dato anecd√≥tico, la pol√©mica es oportuna para dirigir la mirada hacia ese curioso sistema previsional que la pol√≠tica cordobesa invent√≥ para el sector p√ļblico y que c√≠clicamente provoca un agotamiento financiero que sufre toda C√≥rdoba.

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