脷ltimo momento

Juan Manuel Santos gana el Premio Nobel de la Paz

Este a帽o ha habido la cifra r茅cord de 376 nominaciones al premio, 228 personas y 148 organizaciones

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El Premio Nobel de la Paz 2016 ha reca铆do en el presidente Juan Manuel Santos, el presidente de Colombia. El galard贸n ha premiado el esfuerzo del mandatario para alcanzar la paz en el pa铆s latinoamericano con su acuerdo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). El jurado ha decidido otorgarle el galard贸n pese a que la ciudadan铆a no respald贸 su acuerdo en el refer茅ndum que se celebr贸 el domingo pasado.

Se hab铆a hablado de un premio conjunto para el presidente y Rodrigo Londo帽o, alias Timochenko. Eran los grandes favoritos en pron贸sticos y casas de apuestas hasta hace unos d铆as, pero el triunfo del no a los acuerdos de paz en el plebiscito hizo que sus opciones se redujeran y al final ha habido sorpresa.

El premio, seg煤n ese fallo, es un claro apoyo a la decisi贸n de Santos de invitar a todas las partes a participar en un amplio di谩logo nacional para que el proceso de paz no muera, despu茅s de que el pasado domingo ganara el 鈥渘o鈥 a los acuerdos de paz firmados con las FARC en un refer茅ndum.

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鈥淓l hecho de que la mayor铆a de los votantes dijera no al acuerdo de paz no significa necesariamente que el proceso de paz est茅 muerto. El refer茅ndum no fue un voto por o contra la paz鈥, insisti贸 el Comit茅 Nobel en su fallo. 鈥淓se resultado ha generado una gran incertidumbre sobre el futuro de Colombia. Hay un riesgo real de que el proceso de paz se paralice y de que estalle de nuevo la guerra civil, lo que hace todav铆a m谩s importante que todas la partes, encabezadas por el presidente de Santos y el l铆der de la guerrilla de las FARC, Rodrigo Londo帽o, mantengan el respeto al alto el fuego鈥, recalc贸 el Comit茅.

Seg煤n el jurado, el premio es tambi茅n 鈥渦n tributo al pueblo de Colombia que, a pesar de las grandes dificultades y los abusos, no ha perdido la esperanza en una paz justa, a todas las partes que han contribuido al proceso de paz鈥 y a todas las v铆ctimas de una guerra que se ha cobrado la vida de al menos 220.000 colombianos y ha obligado a abandonar sus casas a m谩s de seis millones de personas.

Los esfuerzos de Santos, seg煤n el Comit茅, llevaron al acuerdo de paz y, a煤n sabiendo que era controvertido, el presidente colombiano decidi贸 someterlo al voto de sus compatriotas. El 鈥渘o鈥 del refer茅ndum s贸lo significa 鈥渘o鈥 a un acuerdo espec铆fico de paz, recalc贸 el jurado para mostrar su esperanza de que todas las partes asuman su responsabilidad y act煤en de forma constructiva en las pr贸ximas conversaciones de paz.

Adem谩s, el comit茅 se mostr贸 convencido de que Santos, 鈥減ese al 鈥榥o鈥 mayoritario en el refer茅ndum, 鈥渉a acercado de forma significativa hacia una soluci贸n pac铆fica el sangriento conflicto鈥 en su pa铆s y que ha sentado las bases para el desarme verificable de las FARC y un 鈥減roceso hist贸rico de reconciliaci贸n y hermanamiento nacional鈥. 鈥淪us esfuerzos para promover la paz cumplen por tanto los criterios y el esp铆ritu de la voluntad de Alfred Nobel鈥, asegur贸 el comit茅.

El premio, argument贸 el jurado, trata de animar 鈥渁 todos aquellos que tratan de lograr la paz, la reconciliaci贸n y la justicia en Colombia鈥. 鈥淓l comit茅 espera que el premio de la paz le d茅 (a Santos) la fortaleza para lograr esta demandante tarea鈥 de lograr la paz y que 鈥渆n los pr贸ximos a帽os los colombianos recojan los frutos del proceso de paz y reconciliaci贸n en marcha鈥.

S贸lo as铆, apunt贸 el comunicado del comit茅, Colombia 鈥渟er谩 capaz de afrontar de forma efectiva los grandes retos鈥 que tiene por delante, tales como 鈥渓a pobreza, la justicia social y los cr铆menes relacionados con el tr谩fico de drogas鈥. El comit茅 destac贸 tambi茅n la dificultad de lograr un equilibrio entre la reconciliaci贸n nacional y la justicia para las v铆ctimas y subray贸 que no hay 鈥渞espuestas sencillas鈥 a este respecto.

Un acuerdo hist贸rico

El Gobierno colombiano y la guerrilla consiguieron en agosto lo que parec铆a inalcanzable, poner fin por la v铆a negociada a m谩s de medio siglo de conflicto armado, un sue帽o que fue esquivo para el pa铆s durante las 煤ltimas d茅cadas.

Fueron 45 meses y cinco d铆as de intensas discusiones de los delegados del Gobierno y las FARC en La Habana para forjar el 鈥淎cuerdo general para la terminaci贸n del conflicto y la construcci贸n de una paz estable y duradera en Colombia鈥, que con sus seis puntos y 297 p谩ginas deb铆a ser la hoja de ruta para un nuevo pa铆s. Tras el batacazo en las urnas, el presidente decidi贸 dialogar con los dem谩s partidos y las FARC se comprometieron a seguir usando la palabra y no las armas. Por ahora, el alto el fuego se ha extendido hasta el 31 de octubre y ambas partes mantienen su apuesta por la paz.

En las negociaciones de Cuba se impuso la l贸gica de querer cerrar lo que Juan Manuel Santos defini贸 como 鈥渆l sufrimiento, el dolor y la tragedia de la guerra鈥 para 鈥渁brir una nueva etapa de nuestra historia鈥.

Quiz谩 la mejor reflexi贸n sobre el proceso la hizo el jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, en su discurso en la capital cubana donde expres贸: 鈥淗aber logrado un acuerdo con las FARC no significa que haya existido una claudicaci贸n mutua. Mis convicciones y valores siguen intactos. Supongo que lo mismo ocurre con los miembros de la guerrilla鈥.

Por encima de esas diferencias y convicciones, al final pes贸 m谩s el compromiso y la clara decisi贸n de cortar un ciclo de violencia que dej贸 m谩s de ocho millones de v铆ctimas de todo tipo, entre muertos, heridos, desaparecidos, desplazados, secuestrados y mutilados, as铆 como p茅rdidas econ贸micas y ambientales imposibles de cuantificar.

Los di谩logos que comenzaron el 19 de noviembre de 2012 transitaron por aguas turbulentas, con crisis, recriminaciones, interrupciones y amenazas de ruptura, pero tambi茅n con muestras de confianza como las declaraciones de alto el fuego de la guerrilla o la suspensi贸n de bombardeos del Gobierno a sus campamentos.

El camino que recorri贸 Santos lo intentaron andar otros antecesores suyos, comenzando por el conservador Belisario Betancur (1982-1986), quien a mitad de su mandato inici贸 un proceso de paz con las FARC que tuvo algunos avances pero que al final fracas贸, como sucedi贸 entre 1998 y 2002 con el de Andr茅s Pastrana y con el de otros mandatarios que tambi茅n lo intentaron.

Pero m谩s all谩 del acuerdo plasmado en el papel y ahora en el limbo por el rechazo en las urnas, queda por delante una tarea tan tit谩nica o incluso m谩s que la ejecutada hasta ahora: hacer realidad los acuerdos 鈥揺l actual o al que se llegue鈥 no solo para las v铆ctimas que fueron el centro de la negociaci贸n, o para los campesinos pobres que esperan el desarrollo rural, sino tambi茅n para medio pa铆s que sigue siendo esc茅ptico sobre esta soluci贸n.

Pese a que otros grupos armados ilegales siguen vivos en el pa铆s, el silencio de los fusiles de las FARC es el comienzo de un prop贸sito de dejar atr谩s la violencia que ha castigado a los colombianos los 煤ltimos 52 a帽os.

Otros candidatos que estaban en las quinielas

La lista de aspirantes inclu铆a al papa Francisco, al m茅dico congole帽o Denis Mukwege, al exanalista de la CIA Edward Snowden, a la joven yazid铆 Nadia Murad, secuestrada por el Estado Isl谩mico en Irak, el acuerdo contra el cambio clim谩tico alcanzado en Par铆s y el activista indio Jockin Arputham.

Entre los aspirantes rusos destacaban Svetlana G谩nushkina, de la organizaci贸n Memorial, y el peri贸dico N贸vaya Gazeta, por delante de otros como Sergu茅i Kovaliov, Lilia Shibanova, Ludmila Alexeeva, la ONG 脕gora o la abogada chechena Lidia Yus煤pova.

Como la uigur Rebiya Kadeer, el Centro de Derechos Humanos de Bar茅in o el obispo mexicano Jos茅 Ra煤l Vera L贸pez -favorito en pasadas ediciones-, Yus煤pova ha ganado el premio de derechos humanos de la fundaci贸n noruega Rafto, que este a帽o ha ido a la iraqu铆 Yanar Mohammed por su lucha por las mujeres y las minor铆as. Ganadores del Rafto como la birmana Aung San Suu Kyi, el coreano Kim Dae-Jung, el expresidente de Timor Oriental Jos茅 Ramos Horta, y la abogada iran铆 Shirin Ebadi fueron premiados despu茅s con el Nobel.

El papel en la crisis de los refugiados en Europa podr铆a premiar tambi茅n a la canciller alemana, Angela Merkel; o al sacerdote cat贸lico Abba Mussie Zerai, fundador y presidente de la Agenzia Habeshia, que lucha por los emigrantes que llegan en botes a Italia.

La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), las ONG Irak Body Count y Transparencia Internacional, los activistas saud铆es Abu al Khair y Raif Badawi, el te贸rico estadounidense de la no violencia Gene Sharp y la Campa帽a internacional para la abolici贸n de las armas nucleares sonaban tambi茅n en la larga lista de supuestos aspirantes.

El Nobel de la Paz, el 煤nico que no se otorga ni entrega en Estocolmo, sino en Oslo, por deseo expreso de Alfred Nobel. El galardonado recibir谩 un diploma, una medalla de oro y un premio econ贸mico, que este a帽o es de 8 millones de coronas suecas (832.000 euros).

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