Último momento

Jairo y Los Nocheros bajaron el telón folclórico de Cosquín

La novena velada del Festival Nacional del Folclore cerró con el Trovador argentino y el grupo salteño. Fue además la entrega de premios a la trayectoria, la consagración y revelación.

Jairo y Los Nocheros iluminaron la última luna de folclore en la 60ª edición del Festival de Cosquín, caracterizada por la hermandad entre artistas y los escenarios compartidos.

Estuvieron, también ,Carlos Di Fulvio, Enrique Espinosa, Los 4 de Córdoba y Las Sureras, en una noche con algunos cambios de último momento en la programación y múltiples entregas de premios.

Poco antes de las 22 terminó la última Peña del Corralito y comenzó la arenga con los clásicos fuegos artificiales que iluminaron la última luna de tradición e identidad argentina.

Inauguró, como todas las noches, el ballet Camín en honor “a los cantos nuevos de los viejos tiempos” que incluyó escenografía para contar, a través de la danza, una historia basada en los años ’60.

Y apenas demorado por unos minutos, entró Jairo, el trovador argentino ciudadano del mundo que celebra sus bodas de oro con la música, con “Chacarera de las Piedras”.

“Celebro mi destino de sentir como siento, vivir como vivo y morir como muero, y como lo celebro, y soy la nada de la sombra del universo, les digo, muchas gracias”, recitó y siguió con “Carpintería José”.

Continuó con “Milonga del Trovador”, la canción que el mismísimo Astor Piazolla compuso en su honor cuando se conocieron en Francia.

Su guitarra invadió el escenario con melodiosos acordes que casi no se escuchaban debido a los aplausos del público que no cesaron ni un segundo durante la presentación.

Continuó su presentación con “La pobrecita”, cantado acapella frente a un público eufórico por su voz.

“La alegría que tengo de estar acá, este es un festival soñado para todos. Yo soy de acá cerquita, de Cruz del Eje”, dijo, y su voz se quebró de la emoción. “Un abrazo a la gente de Cruz del Eje”, agregó entre lágrimas.

Siguió con “Canción de las simples cosas” y se volvió a emocionar en el célebre verso “uno siempre vuelve a los viejos sitios donde amó la vida”.

Cantó, además, “Los enamorados” y “La balacera” y homenajeó a Rafael Amor en su natalicio con su canción favorita de este artista: “No me llames extranjero”, que trata de la discriminación.

Terminó con “El Ferroviario”, y cuando el público le pidió una más, Jairo les concedió el favor con “Indio Toba”. Obtuvo, además, un reconocimiento a su trayectoria.

Siguió la entrega de las menciones a las familias de los organizadores de la comisión en el período 2010 en adelante.

En la última noche de la 60º edición de Cosquín, homenajearon también a las voces que pusieron su trabajo en el festival. A lo largo de toda la velada fueron entregando reconocimientos a los locutores de ediciones pasadas, entre ellos Clidy Suárez.

Siguieron Las Sureras, mujeres bonaerenses representantes del canto sureño que llenaron el escenario de payadas poderosas que mezclaban lo pampeano con la milonga.

Cantaron “Las Carretas” y “Payada por las payadoras” con versos que expresaban fuertes pensamientos feministas.

“Canto por que no haya ni una mujer menos sobre la faz de la tierra”, fueron algunos de los versos más potentes.

Las artistas llenaron el escenario de energía e ímpetu con “Décimas de despedida” y el público las aplaudió de pié.

Y las Sureras le pasaron la posta a Enrique Espinosa, la voz romántica del folclore que volvió al Atahualpa Yupanqui con “Horizonte de Octubre” y “Las chapecas”.

Luis Landriscina, humorista, actor y cuentista nacional, tuvo también su paso por el escenario con divertidas anécdotas humorísticas regionales.

Y siguieron Pocho Sosa con Dúo Palma Sandoval, que llenaron el Atahualpa Yupanqui de presencia cuyana con “Calle Angosta”, “Tonada de Otoño”, “Los ejes de mi carreta” y “Otoño en Mendoza”.

“He sentido una emoción tremenda, porque tengo algunos cosquines a mis espaldas y recordarla a Mercedes Sosa para mí fue un gusto. Recuerdo que en enero del 2006 me invitó a cantar “Otoño en Mendoza”, que es la canción más emblemática de la provincia”.

La Plaza Próspero Molina se llenó de aplausos con la entrega de los premios a la trayectoria, el reconocimiento y revelación que caracterizan la última noche de Cosquín.

Premio consagración: Adrián Maggi

Premio revelación: Picahueso Malambo

Premios a la trayectoria: Enrique Espinosa

Premio Sadaic: Cuarteto Karé

Premio espectáculos callejeros: Los Videla

Carlos Di Fulvio recibió además el premio Camín Legendario, entregado por primera vez en esta edición del Cosquín.

Por Siempre Tucu se adueñó del escenario con “Nostalgias Tucumanas”, “Nada tengo de ti” e invitó al escenario al sobrino del cantante principal, Héctor Saleme, y juntos cantaron “Mujer y Amiga”.

Los 4 de Córdoba siguieron e hicieron bailar al público con “Mamá vieja”, “Que nadie sepa de mi sufrir” y “Zamba para olvidar”.

Se sumaron el ballet de Postales de Provincia de Chubut con sus coloridos trajes a la presentación, al ritmo de “Soy cordobés, sí señor” y “La Oma”.

Antes de terminar la presentación, hicieron un homenaje al recientemente fallecido Juan Carlos Saravia, invitando a sus hijos y a Los Nocheros al escenario para cantar “La Nochera”.

Y se despidieron Los Nocheros con sus éxitos “Sin principio ni final”, “Soy como soy”, “Canto Nochero” , “Si me dices que sí” y “A tu encuentro”.

Los 9 desvelos de Cosquín se despidieron “con la promesa del regreso a flor de labios”.

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