√öltimo momento

Investigan la conexión local por el ataque al restaurante de Bangladesh

En el primer día de luto nacional tras el ataque al restaurante en Daca, en el que un grupo de Yihadistas mató a 20 rehenes, la mayoría extranjeros, la policía siguió la conexión local de los atacantes, aunque fue reivindicado por el estado islámico y Al Qaeda, dos grupos radicales internacionales antagónicos.

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En el primer día de luto nacional tras el ataque al restaurante en Daca, en Bangladesh, en el que un grupo de yihadistas mató a 20 rehenes, la mayoría extranjeros, la policía siguió la conexión local de los atacantes, aunque fue reivindicado por el Estado Islámico y Al Qaeda, dos grupos radicales internacionales antagónicos.

Un total de 20 rehenes y dos polic√≠as, adem√°s de seis de los atacantes murieron el viernes pasado en una jornada sangrienta en el acomodado barrio de Gulshan, que uno de los de dos chefs argentinos que esa noche trabajaban en el restaurante asaltado, Diego Rossini, fue descripta como ¬ęuna pel√≠cula de terror¬Ľ.

Rossini logró escapar ileso.

Mientras se recordó a las víctimas y se preparaba la celebración funeral para el lunes en un estadio de la capital bengladesí, que será presidido por la primera ministra del país asiático, Sheikh Hasina, la policía profundizó la investigación.

La l√≠nea que siguen las autoridades se centr√≥ en extremistas radicales de su propio pa√≠s, aunque la autor√≠a del brutal asalto fue reclamada por el grupo Estado Isl√°mico (EI) y Al Qaeda, dos milicias que luchan como rivales en varias partes de Medio Oriente y √Āfrica.

¬ęEran de Bangladesh, no extranjeros¬Ľ, declar√≥ a la agencia de noticias EFE un vocero de la Polic√≠a en Dacca, Mohammad Uddin, sobre los atacantes.

Adem√°s, uno de los siete atacantes que sobrevivi√≥ tras el cerco policial de doce horas, fue detenido, y seg√ļn Uddin, ¬ęse lo sigue interrogando por parte de un departamento espec√≠fico¬Ľ de las fuerzas de seguridad del pa√≠s.

¬ęEstamos tambi√©n analizando los perfiles de Facebook de todos ellos, sus tel√©fonos m√≥viles, a sus familiares, todos sus contactos¬Ľ, subray√≥ Uddin.

En tanto, se difundieron fotografías de los asaltantes muertos para que los ciudadanos colaboren con la investigación.

Asimismo, los equipos del Departamento de Investigaci√≥n del Crimen de la Polic√≠a banglades√≠ (CID, en ingl√©s) y especialistas en explosivos acudieron al lugar de la tragedia, al tiempo que el inspector general de la Polic√≠a A.K.M. Shahidul Hoque corrobor√≥ la l√≠nea de investigaci√≥n local, seg√ļn el diario de Daca The Daily Star.

Shahidul reveló además que cinco de los atacantes muertos eran supuestos insurgentes buscados por las fuerzas de seguridad de Bangladesh.

¬ęHab√≠amos estado busc√°ndolos en diferentes lugares a lo largo del pa√≠s¬Ľ, sentenci√≥.

Con unos 170 millones de habitantes, uno de los países más superpoblados del mundo y de mayoría musulmana, Bangladesh vive desde 2013 una ola de atentados selectivos de corte islamista.

Sin embargo, el ataque al restaurante Holey Artisan Bakery-O’Kitchen, un lugar obligado para la comunidad expatriada y la clase alta banglades√≠, cobr√≥ gran magnitud en el marco de la violencia lanzada por los extremistas isl√°micos que hasta ahora hab√≠a estado dirigida mayormente contra individuos que bregan por una forma de vida secular.

Los extranjeros, además de minorías religiosas, activistas gays o pensadores laicos, son uno de los principales objetivos de estos ataques selectivos. El viernes, en este lugar, nueve italianos, siete japoneses, dos bangladesíes, un estadounidense y una india murieron.

Tras la masacre, la primera ministra de Bangladesh, Hasina, se reuni√≥ en Daca con el vice canciller de Jap√≥n, Seiji Kihara, para coordinar la entrega de los restos mortales de sus nueve connacionales fallecidos una vez realizadas las autopsias, seg√ļn The Daily Star.

El Papa Francisco tambi√©n este domingo conden√≥ nuevamente la ¬ęviolencia cegada por el odio¬Ľ que caus√≥ la muerte de 28 personas en la capital de Bangladesh y 125 en otro ataque en Bagdad, la capital iraqu√≠.

¬ęExpreso mi cercan√≠a a los familiares de las v√≠ctimas y a los heridos en el atentado perpetrado en Daca y tambi√©n en el cometido en Bagdad. Recemos juntos por ellos, por los difuntos, y pidamos al Se√Īor que convierta el coraz√≥n de los violentos cegados por el odio¬Ľ, a√Īadi√≥.

El ataque del viernes pasado se prolong√≥ durante unas 12 horas, desde que los asaltantes entraron en el local por la noche al grito de ¬ęAl√° es grande¬Ľ con explosivos, armas de fuego y machetes hasta el s√°bado por la ma√Īana, cuando los militares lograron liberar a los rehenes, trece de ellos a√ļn con vida.

El banglades√≠ Sumir Barai, uno de los cocineros del lugar, reconoci√≥ r√°pidamente la l√≥gica de los atacantes. ¬ęGente benglades√≠, salgan¬Ľ, grit√≥ uno de los hombres armados, muy prolijo y bien afeitado, y vestido con remera y jean, seg√ļn record√≥ el empleado.

Escondido en el ba√Īo, Barai sali√≥ temblando y vio los cuerpos muertos -aparentemente acribillados y tajeados con un machete- a su alrededor.

¬ęNo necesitan estar tan tensos, no mataremos benglades√≠es, s√≥lo mataremos extranjeros¬Ľ, detall√≥ el testigo al diario The New York Times.

Rossini, el argentino que se salv√≥, cont√≥ que mientras estaba trabajando ¬ęvi que ca√≠a alguien, que un tipo se desplomaba fuera (en el jard√≠n) por disparos. Di por hecho que eran terroristas¬Ľ, explic√≥.

¬ęSubimos unas diez personas (a la terraza), pusimos muebles en la puerta. Pensamos que los terroristas matar√≠an a los clientes y se ir√≠an, pero al rato sentimos c√≥mo empujaban la puerta, como si fuera una pel√≠cula de terror¬Ľ, relat√≥ Rossini, quien dirige la cocina junto a otro argentino, Gast√≥n Palacios, quien se encuentra fuera de Bangladesh estos d√≠as.

Tras pasar varias balas a su lado, el chef salt√≥ cuatro metros de altura intentando agarrarse a un √°rbol, pero cay√≥ a un pasillo aleda√Īo al edificio hasta que finalmente fue rescatado.

¬ęSi entran otro d√≠a que hubiera habido m√°s gente… Solo hab√≠a unos 25 clientes, incluidos algunos italianos y japoneses, y entre 20 √≥ 30 empleados¬Ľ, dijo por la poca clientela en el Ramad√°n.

Este domingo, en los alrededores del restaurante, hasta donde la seguridad deja acercarse en la zona acordonada, familiares de las víctimas y otros ciudadanos conmocionados por el atentado dejaron ofrendas florales y mensajes a la memoria de sus muertos.

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