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En otra llamada telefónica, Trump presionó al primer ministro australiano

El mandatario le pidió que ayudara al fiscal general estadounidense, William Barr, para desacreditar la investigación de la trama rusa.

El periódico New York Times asegura que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presionó telefónicamente al primer ministro australiano, Scott Morrison, para que ayudara al fiscal general estadounidense, William Barr, a recoger información con la intención de desacreditar las pesquisas sobre la trama rusa: presunto proceso de injerencia rusa en los comicios presidenciales estadounidenses.

Esta información fue confirmada por el Gobierno australiano afirmando que siempre han estado listos “para asistir y cooperar con los esfuerzos para arrojar luz sobre asuntos que están bajo investigación”.

La conversación con Morrison se habría producido en las últimas semanas, según el Times, a petición del propio Barr y explícitamente para pedir la ayuda de Australia en la revisión que el Departamento de Justicia realiza de la investigación de la trama rusa. Barr puso en marcha dicha revisión a principios de este año, al ser nombrado por Trump al frente del Departamento de Justicia, para tratar de determinar si los agentes de inteligencia actuaron de manera inapropiada al decidir, en el curso de la campaña de 2016, lanzar sus pesquisas sobre si el equipo de Trump conspiró con Rusia en su injerencia en las elecciones.

Esta comunicación no es la única en la que se ha visto involucrado Trump. Hace unas semanas, el mandatario norteamericano le solicitaba al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, también vía telefónica, que investigara a su rival político Joe Biden y a su hijo, Hunter Biden, por sus negocios en Kiev.

En este caso, según el registro de la llamada, Trump pedía al presidente ucranio el “favor” de ayudar a Barr, después de haber mencionado la ayuda militar que Estados Unidos presta al país exsoviético y que el presidente había pedido congelar semanas antes

La investigación oficial de la trama rusa concluyó el pasado mes de abril con el informe de 484 páginas en el que el fiscal especial Robert Mueller confirmaba una operación masiva de injerencia en las elecciones orquestada por Moscú, pero no hallaba pruebas de conspiración por parte de Trump y su equipo, y no entraba a valorar si el presidente obstruyó a la Justicia durante el proceso.

Ese informe confirma que Australia desempeñó un rol importante en los orígenes de la investigación iniciada por el FBI.

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