√öltimo momento

El desempleo en Sud√°frica lanza pobres contra pobres y reaviva la xenofobia

Nigeria llama a la evacuación voluntaria de sus ciudadanos de Sudáfrica ante las agresiones contra empresas y trabajadores.

Las calles del centro de Johannesburgo, el pulm√≥n econ√≥mico sudafricano, se levantaron de nuevo este lunes con comercios saqueados, tiendas quemadas y otras dos v√≠ctimas mortales. Los ataques siguen nutriendo la nueva oleada de xenofobia en Sud√°frica (55 millones de habitantes), que ha causado en una semana al menos una docena de muertos, seg√ļn la polic√≠a sudafricana, 800 personas de origen extranjero desplazadas de sus casas y acogidos en centros comunitarios, y fuertes tensiones diplom√°ticas con el otro gigante africano, Nigeria (203 millones de habitantes).

La pregunta es si Sud√°frica ser√° capaz de encauzar esta vez la frustraci√≥n creciente que surge de las clases m√°s empobrecidas del pa√≠s y que, de manera c√≠clica, sale expulsada violentamente contra los √ļnicos que pueden estar en una situaci√≥n m√°s vulnerable que ellos: los trabajadores extranjeros.

La tasa de desempleo es solo uno de los ingredientes detrás de este fracaso de la convivencia social. Los datos oficiales indican que el 29% de la población está desempleado; la cifra aumenta al 38,5% si se incluye a los que ya ni siquiera buscan trabajo. El cóctel se combina con la desigualdad extrema -el 10% de la población acumula el 90% de la riqueza en Sudáfrica- y con índices de criminalidad de los más elevados del mundo.

Ya en 2008, hubo testimonios que contaban cómo habían llegado autobuses llenos de atacantes a barrios como Alexandra, que desembarcaban listos para la persecución. Nuevamente son los barrios más pobres los que temen que las llamas crezcan otra vez, arrasando sus ahorros y su modo de vida.

La violencia se ha manifestado ya en cinco barrios de trabajadores de Johannesburgo y en la capital, Pretoria, donde grupos de sudafricanos se organizaron para asaltar negocios cuyos propietarios son de origen extranjero, la mayor√≠a de otros pa√≠ses africanos. Entre la amalgama de acusaciones, la m√°s recurrente es ‚Äúnos roban nuestros trabajos‚ÄĚ.

Las comunidades de nigerianos, somal√≠es, congole√Īos y tantas otras nacionalidades que conviven en Sud√°frica, pa√≠s considerado El Dorado continental por sus oportunidades laborales, han mostrado ya su inquietud. No solo porque algunos han perdido su casa o sus mercanc√≠as esta semana, sino porque hay precedentes: las oleadas xen√≥fobas han abofeteado de manera intermitente el pa√≠s en la √ļltima d√©cada. En 2008, la peor de las persecuciones se extendi√≥ en todo el pa√≠s y dej√≥ un balance de 62 muertos, campos de desplazados y oblig√≥ al Ej√©rcito a desplegarse en los barrios de menores recursos.

Las autoridades sudafricanas est√°n intentando controlar la situaci√≥n, con la polic√≠a confrontando a los criminales en las calles y con mensajes conciliadores a la naci√≥n, pero el conflicto ya trascendi√≥ al plano regional, con reacciones de otros pa√≠ses como Nigeria, primera potencia econ√≥mica del continente africano. ‚ÄúLo que pasa en Sud√°frica es totalmente inaceptable‚ÄĚ, manifest√≥ la pasada semana el ministro de Exteriores nigeriano, Geoffrey Onyeama, tras informar que Nigeria cancelaba su participaci√≥n en el Foro Econ√≥mico Mundial, que se celebraba en Ciudad del Cabo.

La compa√Ī√≠a nigeriana Air Peace ha llegado a ofrecer vuelos gratuitos para aquellos compatriotas que quieran abandonar Sud√°frica. El presidente de Nigeria, Muhammadu Buhari, ha llamado a la evacuaci√≥n voluntaria de sus ciudadanos en Sud√°frica. Hasta el momento, 640 han expresado su deseo de abandonar el pa√≠s, previsiblemente en vuelos de Air Peace.

Simultáneamente, ciudadanos nigerianos han optado por su propia manera de responder, y durante dos días, los manifestantes atacaron varios negocios sudafricanos en Nigeria -hay más de 120 empresas sudafricanas en Nigeria-, entre ellos, algunos establecimientos de los supermercados sudafricanos Shoprite. El gigante de telecomunicaciones MTN tuvo que cerrar sus sedes por precaución y la ministra de Relaciones Internacionales sudafricana, Naledi Pandor, ordenó el cierre de la embajada en Abuya, la capital nigeriana, tras presuntas amenazas a sus diplomáticos.

En otros pa√≠ses de la regi√≥n, como la Rep√ļblica Democr√°tica del Congo o Zambia, tambi√©n los ciudadanos han reaccionado con protestas.

Pandor intenta apaciguar las tensiones al m√°s alto nivel. Este lunes, tras una reuni√≥n con varios embajadores en Pretoria, ha asegurado que el Gobierno tomar√° ‚Äútodas las medidas necesarias para restaurar la estabilidad y la calma en el pa√≠s‚ÄĚ y apunta que puede que esta semana se reabra la Embajada en Abuya. Mientras, el ministro de la polic√≠a, Bheki Cele, record√≥ que la mayor√≠a de las v√≠ctimas hab√≠an sido locales. De los 12 muertos, ocho son sudafricanos, dos de origen extranjero y de otros dos se desconoce la nacionalidad.

Los esfuerzos con comparecencias y discursos chocan con la protesta que protagonizaron este domingo decenas de ciudadanos enfurecidos y armados con palos durante la intervenci√≥n de Mangosuthu Buthelezi, pol√≠tico y l√≠der zul√ļ, habitualmente influyente entre los trabajadores. Sus llamamientos a la calma, durante un acto en Jeppestown, fueron interrumpidos por un grupo al grito de ‚Äú¬°fuera los extranjeros!‚ÄĚ.

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