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Detectan materia fecal en el agua del lago San Roque

El Instituto de Virología de la UNC identificó en el agua un conjunto de virus que provocan diarreas y gastroenteritis agudas.

sanroque

Un estudio realizado por científicos del Instituto de Virología “Dr. J. M. Vanella” –dependiente de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNC– detectó la presencia de una combinación de virus entéricos (Astrovirus, Enterovirus, Polyomavirus, Rotavirus, Norovirus y Picobirnavirus) en aguas del Lago San Roque, uno de los puntos neurálgicos del circuito turístico del Valle de Punilla.

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Se trata de virus que, en su mayoría, son causantes de gastroenteritis agudas y su presencia revelaría una matriz contaminada por materia fecal.

“Encontrar estos virus nos indica que esa matriz está contaminada con materia fecal. Uno tiene que saber que para que se produzca una infección y una patología no solamente depende del virus sino también el huésped. Si tenemos un sistema inmune que está fuerte, uno puede meterse al agua con posibilidades de infectarse pero no de generar una patología”, precisó Gisela Masachessi, doctora en Biología y una de las autoras de la investigación.

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Existen dos formas en que los “virus entéricos” pueden llegar al ambiente. Una es que los efluentes domiciliarios sean vertidos sin tratamiento previo o éste resulte insuficiente; la otra es que las precipitaciones e inundaciones “laven” las letrinas y sangrías de las viviendas, arrastrando sus contenidos a la superficie. Por ambas razones es factible encontrar estos microorganismos en lagos y ríos próximos a zonas con grandes poblaciones.

En zonas turísticas, donde el agua tiene además un uso recreacional, la presencia de estos virus activa una señal de precaución: sólo hace falta de una a diez partículas virales para desencadenar una infección, y una gota de agua contaminada puede contener hasta diez mil millones de partículas.

“Uno tiene que saber que se está metiendo a agua contaminada con materia fecal”, remarcó Masachessi a Radio Universidad.

Para el trabajo los autores tomaron muestras todos los meses, de enero a diciembre de 2012, de las desembocaduras de los ríos Cosquín y San Antonio, del centro del embalse y de la zona del paredón del dique, donde nace el río Suquía. A esas 48 muestras las sometieron a un proceso que les permitió concentrar todos los virus que hay en un litro y medio de agua en apenas 15 mililitros.
Fuente: UNCiencia.

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