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Condenan a curas del instituto Próvolo por abusar de menores hipoacúsicos

Además de dos sacerdotes mendocinos, un jardinero fue condenado. Recibieron entre 18 y 45 años de cárcel.

En la tarde del lunes se dictó sentencia en la megacausa por abusos en el Instituto Antonio Próvolo. El Tribunal Penal colegiado 2 de Mendoza condenó a dos curas y a un jardinero a 45, 42 y 18 años de cárcel por 25 hechos de abuso sexual simple, agravado y corrupción de menores sordos e hipoacúsicos.

Los delitos que se juzgaron ocurrieron en el colegio de La Carrodilla, en Luján de Cuyo, conocido como “La Casita de Dios”, entre 2007 y 2016. Los sacerdotes Nicola Bruno Corradi Soliman (83) y Horacio Hugo Corbacho Blanck (59), y el jardinero Armando Ramón Gómez Bravo (49) fueron hallados responsables por los magistrados; lo que redundó en la condena de Corbacho a 45 años de prisión, de Corradi a 42 años, y de Gómez a 18 años de cárcel.

Ambos fueron formalmente imputados por abuso sexual con acceso carnal, agravado por ser las víctimas menores de 18 años y por convivencia preexistente con los exalumnos y corrupción de menores. A los curas se les agravó la pena por ser ministros de culto, de acuerdo con lo establecido por el Código Penal.

Corbacho tenía en su haber 16 casos de abusos sexuales y corrupción agravados; Corradi, cinco de abusos sexuales simples y corrupción agravados; y Gómez, cuatro casos de abuso sexual. Gómez y Corbacho están en el penal de Boulogne Sur Mer, mientras que Corradi tiene prisión domiciliaria.

Este desenlace evitó que venciera la prisión preventiva de los entonces imputados, ya que el 26 de noviembre de 2019 se cumplirían los tres años de prisión preventiva estipulados por la ley desde la primera denuncia, que ocurrió en 2016.

El caso del Instituto Próvolo impactó a nivel mundial ya que dejó al descubierto la política de traslados mediante la cual la Iglesia católica ocultó sistemáticamente a curas abusadores.

La investigación mendocina se suma a las de los poderes judiciales en La Plata y Verona (Italia), donde funcionan otras sedes del Próvolo y también hay acusaciones similares. Corradi, por caso, tiene denuncias en las tres sedes.

Asimismo, se repiten características del sistema de abuso y ocultamiento: se eligen víctimas indefensas (que en este caso tenían imposibilidad de denunciar) y hubo advertencias ignoradas por la autoridad clerical.

Por el abuso de más de una veintena de menores en el Próvolo hay diez personas imputadas y este fue el primer juicio que los investiga. En 2020 se desarrollarían los debates contra los demás acusados, entre los que se encuentran religiosas y personal directivo del colegio católico.

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