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Casella: “La versión de Macri que hace Tinelli es peor que cuatro editoriales juntos”

El periodista analiza la televisión en los tiempos del macrismo, en una charla a solas con LA NACION; además, habla de su relación con una mujer 24 años menor

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Todavía lidera con su programa de Radio Pop, Bien levantado. Y sigue vigente como conductor de Bendita. A los 56 años, Beto Casella parece estar lejos de retirarse. Sin embargo, no deja de pensar en eso y fantasea con el olvido para descansar y mudarse al sur para poder escribir. Padre de dos varones, el conductor sigue firme con su novia, la locutora Carolina Wyler, de 32 años, con quien no tiene planes de tener hijos.

Relajado y locuaz, Casella se despacha con sinceridad en esta entrevista y profundiza en los temas que sabe: televisión y política.

-Hace unos años me decías que para esta época ya ibas a estar trabajando en cable.

-Estoy cada vez más cerca. Creo que la tele de aire nos va a expulsar a todos mucho más rápido de lo que pensábamos, por la velocidad de las tecnologías. No quiero hacerme el experto, pero me parece que en dos o tres años el grueso del televidente o de la audiencia va a estar en redes sociales o viendo tele por YouTube o Instagram. Ya el cable ni siquiera será una alternativa para nosotros.

-¿Cómo ves a la tele de hoy?

-¡Divina! Espasmódica, dinámica, multitarget, multicolor, bipolar pero con opciones. Tenés entretenimientos, programas más tranquilos, entrevistas, noticieros. Un poco más sesgado, un poco menos sesgado, un poco más en la grieta, menos en la grieta pero hoy más que nunca hay opciones para elegir. Yo viví la tele de cuatro canales que tenías que ver a Biondi o el noticiero del Reporter Esso. ¡Ahora tenés ciento cincuenta! Yo desconfío de los que reniegan de la tele o de los que dicen “ay, no, corté el cable porque sólo veo Netflix”.

-¿Creés que no dicen la verdad?

-La mitad me miente y la otra mitad vive en un tupper. Por lo menos ponés un rato el noticiero para enterarte que hubo un cacerolazo, aumentaron las tarifas o cambió el presidente.

-Hay temas de los que todos hablan y saben, aunque no vean tele. ¿Cuáles son esos temas?

-El fútbol.

-¿La política, no?

-Yo no viví tanto los 70, pero no creo que haya habido una etapa más politizada que la actual. Lo cual me parece buenísimo.

-¿Cualquiera habla de política ahora?

-Sí, y me encanta. A mí me deprimía la etapa del “que se vayan todos”. Era lo más parecido al infierno. Esta etapa en que el tachero te habla de los decretos de Macri o de las bóvedas de Lázaro Báez, me encanta. Aunque sea una etapa de pelea, crispación y bullying al que no piensa como vos. Prefiero este caos adonde todo el mundo opina, a la indolencia del año 2001.

-Ahora, hasta los chicos hablan del tema.

-Sí. Yo pensaba que iba a ser un fenómeno que iba a durar hasta diciembre, porque los kirchneristas se pertrecharon ahí, se enamoraron del modelo y estaban los otros que querían que se fueran a toda costa. Pero no, quedó, perduró y el que estaba con el Gobierno anterior sigue posteando en Facebook y el que quiere a Macri lo defiende. Me parece una movilización inédita y revolucionaria. Capaz que la propuso el peronismo desde su prepotencia genética.

-¿Qué te parece que Marcelo Tinelli también critique desde su programa?

-Cada cinco minutos cambio de idea con ese tema.

-¿Por qué es tan importante? Siempre lo hizo.

-Es “el” tema. Que el programa más importante de la tele editorialice contra el Gobierno, es un tema. Vos me dirás: “Es desde el humor”. Pero es pesadísimo.

-Tato Bores también lo hacía.

-Ahora es peor. Tato era él y su guión. Ahora te parodian feo. Como hacían con Illia, que lo cargaban con tortugas. Con el humor, el asunto es qué característica toma el humorista para mostrar tu Gobierno. A Menem lo mostraban con la Ferrari, las minas. A De La Rúa lo hacían lento, con errores. Néstor era canchero, torpe. Y Cristina, autoritaria, mandona, gritona. En cambio la versión de Macri que hace Tinelli es peor que cuatro editoriales de Morales Solá, Nelson Castro y Lanata juntas.

-¿Cómo la definirías?

-El tipo muerto de frío, con una vela, con orejeras. un pobrecito.

-¿Débil?

-Sí, un tipo con una frazadita.

-Macri se metió solo en eso cuando dijo la frase de andar en remera y en patas.

-Bueno, sí. Pero Tinelli puede elegir. Y pensar “van seis meses de Gobierno, ¿voy por acá?” Yo justo esa noche en Bendita, comenté al aire: “Si yo fuera Marcos Peña, lo llamo a Tinelli”.

-¡Lo llamó!

-Sí. Le debe haber dicho: “Marcelo, no me ridiculices a Mauricio, estamos en momentos delicados.” Entonces, por un lado pienso, es humor y el humor tiene impunidad e inmunidad. Y por otro lado, como comunicador, sé que el humor es lo que te erosiona peor que cualquier editorial. A Tinelli lo ven todos. Y si quiere te instala en el inconsciente colectivo un Macri muerto de frío, dubitativo, con frazada, que te dice que te abrigues. También me parece muy jodido que el tipo haya denunciado miles de trolls. Es patético.

-¿Patético Tinelli o los trolls?

-Los trolls. Que haya un bullying virtual. Y no quiero pensar si salió del Gobierno.

-Pasaba en el Gobierno anterior también.

-¡Tampoco está bien!

-¿Vos no lo vivís porque no tenés Twitter, no?

-Tengo pero no lo uso. Igual no me pondría a leer lo que dicen de mí, porque hay una comunidad virtual que quizás consiguió muy poco en la vida y larga el veneno desde un teclado. Culos gordos, como dijo Calamaro. Yo tengo colegas que se la pasan peleándose con gente ignota, que no sabés ni quién es. A lo mejor es un pibito de once años comiendo un pancho en la cama, con la notebook en la panza. ¡No tengo ganas!

-Entonces no te parece frívolo el tema de Tinelli.

-No. Tenés al hombre más importante de los medios en la Argentina pegándole al Presidente que está hace seis meses y una comunidad de trolls que lo ataca. Se juntan varios fenómenos: el humor, la política, ver cómo el poder presiona o no presiona. El Gobierno anterior llamaba. A mí me dijeron en Canal 9 que ahora no llama nadie, ni para bien ni para mal.

-¿A vos te llamaron alguna vez en estos meses?

-No. Yo me junto con gente que conozco del Gobierno pero para tomar un café, preguntar cómo andan las cosas.

-¿Y del anterior Gobierno te llamaron alguna vez?

-Una vez me llamó Aníbal Fernández para corregir una información, pero fue en términos no agresivos. Pero sé que llamaban.

-Llamaban a los que los criticaban.

-Sí.

-Quizás no te llamaban porque no eras tan crítico entonces.

-Puede ser. Bueno, llamaban a los críticos y a los que adherían para sugerirles móviles o “poneme tal graph”. En ese sentido me parece que tiene que haber alguien cercano al Presidente que tenga buena comunicación con los medios. Que pueda levantar el teléfono y, sin apretar, diga “Fernandita, me mataste con ese graph.” en ese tono. No para apretar y sin chequera de pauta. Espero que eso se haya terminado en diciembre. Era una forma absurda de despilfarrar fondos públicos.

-¿Absurda?

-Y, no sirvió.

-Sirvió doce años.

-Bueno, el Gobierno no se sostuvo doce años por la comunicación. Creo que hizo un montón de cosas bien. Yo creo, como dijo Cristina, doce años con una fantasía no te sostenés. Evidentemente hubo muchas cosas buenas que el Gobierno actual sostiene. Macri está haciendo peronismo puro.

-¿Estás de acuerdo entonces con las medidas que tomaron?

-Sí, me mató el tarifazo, como a todos. Fue salvaje, casi un genocidio. Pero lo demás, me parece un Gobierno muy pragmático.

-¿Tenés esperanzas?

-Por supuesto. No creo que esté todo perdido, para nada.

-¿No usarías el material de la actualidad si hicieras un programa de humor?

-¡Ni hablar! Todo lo que pasa supera la ficción. Yo creo que Tarantino no se animaría a filmar la actualidad argentina. “A ver, hagamos una trama donde un tipo corrupto, muy importante del Gobierno que se fue está escondiendo bolsos, lo reciben dos monjitas que aparentemente no son monjitas, son de autoclausura pero parece que las maneja un obispo que está vinculado a la política. El tipo está pasado de falopa, no se sabe si las monjitas tomaron merluza también porque les dieron scons. Y está todo filmado. Ah, y el día que se muestra el video en televisión, la que era la abogada debuta en un programa de baile”. Tarantino no se anima.

-Es para hacerse un festín.

-Es una pena que no haya más programas de humor.

-¿Estás metido en el armado de Bendita?

-El programa ya se hace solo. Al mediodía, yo no sé cuáles van a ser los temas del día, pero me los imagino.

-¿No se repiten mucho?

-Es que son los temas que funcionan. Siempre va a pasar algo en lo de Mirtha o en lo de Tinelli. Siempre va a salir con una locura Chiche Gelblung.

-¿Esos son los que más rinden?

-Yo creo que sí. También puede ser que haya una mecánica que se remite a lo seguro porque se sabe que funciona.

-¿Las peleas siguen rindiendo en televisión?

-Siempre van a rendir las peleas. Como decía García Márquez, si escuchás una discusión en lo del vecino, vas a poner el oído en la pared. Si hay una pelea de tránsito en la calle, vas a parar.

-¿El público no duda ya de esos enfrentamientos?

-Pero aún dudando quieren saber hasta dónde llegan. Ahora hay toda una generación que se para en el hall y se queda tres minutos parado porque hay una cámara de seguridad. Entonces esa gente, si le hacen un móvil, va a amplificar el enojo, los insultos.

-¿Te gustan esas peleas?

-A mí me divierten, sí. Salvo que haya angustia, o enfermedades, o niños en el medio.

-El panel de Bendita no es muy bélico.

-No, parecen grandes consumidores de cannabis: no se hacen problema por nada. Supongo que a veces sobreactúan un poco porque se dan cuenta de que todos pensamos lo mismo.

-¿Preferís eso?

-Es que siempre fue así.

-¿Notás que tu público son mujeres grandes?

-Y, quizás soy el último referente de los 70 y 80 en la tele. Les puedo hablar de Hector Coire, de Pipo Mancera, de Marilina Ross cuando hacía La nena y linkear a Solita Silveyra cuando era novia de Sandro en Gitano.

-No sos un pendejo, pero sos canchero.

-Trato de ser menos canchero de lo que me dicen que soy. No me voy a hacer el posmoderno ni renegar de La feria de la alegría, de Orlando Marconi ni de Feliz Domingo. Si es mi vida. Y bueno, mientras me sigan aceptando y no me expulsen.

-¿Te da miedo eso?

-No. Lo espero tranquilamente y capaz que hasta como una forma de alivio hacia un paso de menos laburo. Fantaseo con irme a Bariloche a escribir un poco. Ya escribí una obra de teatro, ahora terminé otra. Me veo escribiendo, con menos tele y con un canal de Youtube.

-¿Te molesta hablar de tu vida personal, de tu novia.?

-Puse un tiempo, por respeto a la mamá de mis hijos con la que estuve muchos años, antes de salir a hablar de si estaba con alguien, enamorado. En general no doy notas en pareja, aunque no reniego si voy a un evento o a un teatro y me sacan fotos. Una vez le pregunté a un cómico muy popular.

-¿A Dady Brieva.?

-. Lo dijiste vos.

-¿Qué le preguntaste?

-Al poco tiempo de separarse le dije: “¿No presentaste muy rápido a tu novia? ¿No le puede doler a tu ex mujer?” Y me contestó: “Que vaya al psicólogo”. A mí me parece que hay una domanización de algunos varones que se separan, de salir muy rápido a mostrar el nuevo romance y, no juzgo al que lo hace, pero a mí me da un cachito de pudor.

-Pero cuando se supo, ya estabas separado hacía dos años.

-Bueno, pero los duelos nunca sabés cuánto duran.

-¡Qué considerado fuiste!

-Sí, excesivamente capaz. A lo mejor un día de estos vengo y les digo “me caso”.

-¿Te vas a casar?

-No lo sé.

-¿Los padres de tu novia te quieren?

-Sus padres son gente divina. Supongo que al principio le habrán dicho “¡pero ese señor puede ser tu padre!” Pero si pasa el tiempo y ven que la nena está bien, se van relajando.

-¿Entonces hubo resistencia al principio?

-Sí, aparte yo soy un poquito bruto para ella, que es muy culta, habla cinco idiomas. Yo soy autodidacta y sé cosas pero al lado de una persona que se formó en esos colegios caros y que hablaban tres idiomas ya en la escuela primaria, te tienen que enseñar algunas cosas. Ella tiene una inteligencia práctica más de su generación, que yo no tengo, por lo cual me complementa en ese sentido.

-¿Tu novia quiere tener hijos?

-Ahora hay una generación de mujeres que no tiene la maternidad como mandato. Tiene 32 años y me parece que la crisis de la maternidad es a los 29, así que no sé.

-¿Cómo te ves con un bebé?

-Y. biológicamente no me veo papá.

-Estás más para abuelo.

-Claro. Pero eso, cuando la relación avanzó un poco, se charló. Y cuando vi que no estaba entre sus prioridades dije bueno, porque si no hubiera sido un tema de conflicto.

-¿La vas a destinar a no ser madre?

-Es una posibilidad que no lo sea. En serio que hay muchas mujeres de treinta que tienen asociada la maternidad con un cambio de vida muy fuerte o no se ven madres o no tienen el instinto. Igual yo aprendí que en nada, en ningún ámbito puedo decir esto sí, esto no, porque después la vida hace con vos lo que se le antoja.

-¿A vos te pasó?

-Me pasó. Yo quería firmar una notita en una revista y ver mi nombre.

-Y te convertiste en una estrella de televisión.

-No sé si en estrella, pero en alguien con cierta notoriedad.

-¿Te pasó por arriesgado?

-Por muerto de hambre. Alquilaba y entonces me iban proponiendo cosas y yo agarraba todo. Me la jugué cuando renuncié a la revista Gente para hacer radio. Pero no creo en el eslogan “las cosas se consiguen con esfuerzo”. A mí nada me costó mucho.

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