脷ltimo momento

A 36 a帽os de Malvinas: campos de batalla

Cada 2 de abril se conmemora el D铆a del Veterano y de los Ca铆dos en Malvinas. En el Ministerio de Agricultura y Ganader铆a, una repartici贸n de 254 agentes, se conjugan dos historias vinculadas de manera directa con aquella guerra.

鈥淗ombre, acu茅rdate de que polvo eres y en polvo te convertir谩s鈥. La frase b铆blica toma, en v铆spera de Semana Santa, mucha m谩s fuerza. Sobre todo ese cariz definitorio que certifica la finitud del ser humano sobre la Tierra. El corto periplo que recorremos por estos parajes culmina con la ceremonia que nos lleva de regreso a la materia originaria: la sepultura permite, a quienes quedan, la posibilidad de contar con un lugar al cual volver con la ilusi贸n de seguir al lado de quien se fue. A Mart铆n Arrar谩s le dicen 鈥淓l Vasco鈥, y seguramente nunca pens贸 en relacionar los simbolismos pascuales con parte de su propia historia.

El apodo es una de las tantas cosas que el apellido le dej贸 para la posteridad a este m茅dico veterinario nacido hace 53 a帽os en la ciudad de La Plata. Si se le pregunta al Vasco qu茅 otra cosa rescata de su sello en la vida, no duda ni un segundo cuando dice, en voz baja pero firme: 鈥淢i hermano鈥. Y cuando el Vasco dice 鈥渕i hermano鈥, se refiere a Juan Jos茅 Arrar谩s, piloto militar que con el grado de teniente de la Fuerza A茅rea falleci贸 a los 25 a帽os durante el ataque de Bah铆a Agradable, una de las acciones de combate durante la Guerra de Malvinas que caus贸 bajas y graves da帽os a la Armada inglesa.

Su avi贸n, un Douglas A-4B Skyhawk, cay贸 por el impacto de un misil disparado desde un Sea Harrier enemigo, cerca de la aldea Fitz Roy, en zona de la isla Soledad. Mart铆n Arrar谩s no puede hacer lo que todos hacen cuando quieren llorar a sus muertos: para hablar con su hermano, en vez de apuntar la vista a la tierra, el Vasco levanta la cabeza y mira hacia el Atl谩ntico, en direcci贸n sur.

A Nicol谩s Ivar Romero siempre le gust贸 el campo. Y los caballos. Quiz谩 por eso nadie se sorprendi贸 en su familia cuando tom贸 la decisi贸n de estudiar agronom铆a, carrera de la que todav铆a debe un par de materias. Del campo dice que es el lugar en el que uno puede salir un poco del ruido y la histeria que la vida moderna impuso en las ciudades y pueblos, el sitio en el que la inmensidad le recuerda al hombre lo que en definitiva es: un peque帽铆simo punto m贸vil flotando en el Universo. Y ama los equinos por su nobleza, su resistencia, su sacrificio y por sobre todas las cosas, su confiabilidad. Una vez que el caballo afianza la relaci贸n con quien est谩 a su lado, nunca lo va a dejar librado a su suerte.

No es casualidad que Ivar, como lo llama todo el mundo, enumere todas las caracter铆sticas mencionadas para explicar su raigambre al campo y su pasi贸n por los caballos. Y no es casualidad porque en 1982, con apenas 18 a帽os, sinti贸 en carne propia lo que es la inmensidad cuando cruz贸 el mar y pis贸 una tierra castigada por el viento helado de las aguas australes; y de muchas maneras, fue la resistencia, el sacrificio y la confianza en el compa帽ero lo que le permiti贸 salir con vida de una contienda en la que probablemente le toc贸 matar.

A Ivar se le entrecorta la voz en algunas ocasiones cuando tiene que contar su historia de veterano de Malvinas. Con 55 a帽os cumplidos el 20 de enero, y a 36 calendarios de la guerra, una de sus certezas es que entrar en combate no le aporta a un hombre muchas respuestas, pero s铆 lo hace m谩s eficiente a la hora de hacer preguntas: 驴Para qu茅 peleamos? 驴Por qu茅 matamos? 驴Merecemos amanecer?

El Ministerio de Agricultura y Ganader铆a del Gobierno de la Provincia de C贸rdoba tiene una n贸mina de 254 agentes. Dentro de ese n煤mero de nombres y apellidos, los de Mart铆n Arrar谩s y de Nicol谩s Ivar Romero navegan en un documento Excel, sin que el resto sepa que las Islas Malvinas significan para ambos una parte muy importante de sus vidas. Y los dos tienen mucho para contar.

Las alas


Vuelo final del teniente Juan Jos茅 Arrar谩s.

鈥淢i hermano estaba en San Luis. El tipo de avi贸n que piloteaba, un A4 Skyhawk, solamente lo pod铆an maniobrar los tenientes, chicos que ten铆an entre 23 y 28 a帽os. Esto era as铆 por el tipo de aeronave, por los reflejos que se necesitaban, por la velocidad. Y eran aviones monoplaza, no ten铆an copiloto. La 煤nica base que ten铆an estos aviones era la de Villa Reynolds, en la provincia de San Luis鈥, cuenta Mart铆n Arrar谩s, hermano del teniente Juan Jos茅 Arrar谩s, muerto en combate.

鈥淓sos aviones no ten铆an capacidad de combustible para ir a las islas y volver, deb铆an reabastecerse en el aire, ese era uno de sus puntos d茅biles: hab铆a que bajar la velocidad y encontrarse con un H茅rcules. De las dos misiones que salieron ese d铆a (el 8 de junio), volvi贸 uno solo de los pilotos. Dos tuvieron que regresar por fallas t茅cnicas, al resto los derribaron, entre ellos a mi hermano. Nunca pudieron recuperar su cuerpo, que cay贸 al mar鈥, narra el Vasco.

-驴Saben c贸mo sucedi贸?

-Lo abati贸 un avi贸n Sea Harrier ingl茅s. Cuando te impacta un misil, ten茅s fracciones de segundo antes de que explote y ese tiempo se usa para eyectarse. El relato del 煤nico piloto que volvi贸 dice que mi hermano logr贸 eyectarse, pero supone que el choque con el aire lo mat贸, porque el avi贸n hab铆a superado la velocidad del sonido.

-Muchos resaltan el coraje de los pilotos argentinos, dadas las caracter铆sticas del combate

-Se cre贸 esa m铆stica del aviador argentino, cosa que adem谩s era cierta. Porque a la diferencia de tecnolog铆a, se sumaba el hecho de no poder usar las comunicaciones en el ataque, y de volar a gran velocidad a ras del mar para no ser detectados por los radares. M谩s de uno se comi贸 una ola.

-驴C贸mo se enteraron en tu familia?

-Cada piloto tiene un albacea, que es la persona que entre otras cosas debe avisar de su muerte en combate, y en este caso era otro hermano m铆o. Se comunican con 茅l y luego 茅l nos dio la noticia.

-驴C贸mo repercuti贸 en la historia familiar?

-Hay una diferencia entre los soldados conscriptos y mi hermano, y es que mi hermano tom贸 la decisi贸n de hacer lo que estaba haciendo. Era un profesional que sab铆a los riesgos y se prepar贸 para eso, y esa seguridad que ten铆a lo hizo m谩s f谩cil para nosotros tambi茅n, m谩s all谩 del dolor. Y ante el hecho de no haber encontrado su cuerpo, te queda la 煤ltima imagen de 茅l con vida. Mi hermano muri贸 cuando estaba a punto de casarse. Es un detalle que sirve de excusa para contar la camarader铆a que hab铆a entre los pilotos: cuando le daban los francos, mi hermano se los ced铆a a quienes ten铆an familia.

Juan Jos茅 Arrar谩s fue ascendido posm贸rtem a primer teniente y condecorado posm贸rtem con la Medalla al Valor en Combate por Ley N潞 25.576 del 11 de abril de 2002. El gobierno argentino lo incluy贸 en el listado de los h茅roes nacionales.

La lucha, ac谩 y all谩


Nicol谩s Ivar Romero, en 1982

鈥淯na de las fortalezas que nos permiti贸 sobrevivir a varios de los que estuvimos en Malvinas fue sin duda el conocimiento que solo te da vivir en el campo. Por ejemplo, yo sab铆a faenar, y cuando no nos llegaba comida las ovejas eran nuestra salvaci贸n鈥, cuenta Ivar Romero. 鈥淵o ten铆a 18 a帽os: termin茅 el secundario en diciembre del 81 y en febrero del 82 me incorporaron al servicio militar. Pis茅 Malvinas el 5 de abril, formando parte del RI8 de Comodoro Rivadavia, y regres茅 en un barco de transporte de tropas a Puerto Madryn el 16 de julio. La guerra hab铆a terminad oficialmente el 14鈥, detalla.

-驴Te toc贸 combatir?

-Entramos varias veces en combate, y me hirieron en el tobillo. Por eso me evacuaron del frente 15 d铆as, y despu茅s me mandaron de nuevo. Nosotros no sufrimos tanto los ataques a茅reos, sino los intentos de desembarco de los ingleses, que fueron todos contrarrestados, no les permitimos desembarcar.

-驴Te toc贸 abatir a un enemigo?

-La respuesta es que no s茅. Hay mucha fantas铆a alrededor de lo que es el combate, hay muchas pel铆culas. En los intentos de desembarco, yo era apuntador de MAG, una ametralladora autom谩tica que tira aproximadamente 1.200 disparos por minuto y tiene un alcance de 1.500 metros. Fueron muchas las veces las que tuvimos que repeler a los ingleses, pero no tengo la certeza de haber matado. No se ve铆a bien a la distancia.

-驴Participaste de las acciones por el reconocimiento de los veteranos?

-Con Alejandra Vigo trabaj茅 en la primera ley provincial de reconocimiento a los veteranos de guerra, que fue sancionada y promulgada. Yo tuve que dar el discurso en esa ocasi贸n. Adem谩s con algunos compa帽eros armamos los primeros centros de veteranos.

-驴C贸mo fueron los 煤ltimos d铆as en las islas?

-Cuando nos toman prisioneros, hacia el final de la guerra, nos despojan de todo en la bah铆a San Carlos, y nos pusieron en una c谩mara frigor铆fica de ovejas. Est谩bamos en combate y sin comunicaci贸n, porque el equipo se hab铆a averiado. Tuvo que venir un grupo de soldados argentinos a avisarnos que la guerra hab铆a terminado, y cuando est谩bamos bajando nos topamos con las tropas inglesas que nos rodean y desarman. A mi grupo lo separan porque ellos creyeron que se trataba de un grupo especial, y 茅ramos pibes de 18 a帽os.

-驴Qu茅 significa Malvinas para vos?

-Fue una experiencia muy dolorosa, y creo que la importancia para mi vida radica m谩s en el trabajo posterior que hice para el reconocimiento que lo que pude haber hecho en combate. Me toc贸 ver morir compa帽eros al lado m铆o, tuve que sepultarlos. Y tuve la desgracia de tener que entregar un reconocimiento post-mortem a la madre de uno de ellos. Te juro, me temblaron las rodillas hasta una semana despu茅s. Y digo desgracia, porque hubiera dado cualquier cosa para que esa madre no recibiera la medalla, y que en cambio tuviera a su hijo.

-驴El regreso al hogar como fue?

-Eso s铆 es algo que no me olvido. No ten铆a ropa, ni dinero. Conseguimos con un compa帽ero, Ledesma de apellido, dos pasajes de Comodoro Rivadavia a C贸rdoba, 35 horas sin tener nada para comer. Cuando llegamos a la terminal, le ped铆 por favor al boletero que me facilite dos pasajes a Villa Dolores y yo le dejaba mi documento para volver despu茅s con la plata, pero no quiso. Entonces un se帽or que vio todo se acerc贸, me pregunt贸 qu茅 pasaba y yo le dije que ven铆amos de la guerra. Nos dio dinero para los pasajes, nos compr贸 dos lomitos, nos abraz贸 y se fue. Nunca puede darle las gracias, ni preguntarle su nombre, y hasta el d铆a de hoy, si yo tuviera que pedir algo, pedir铆a volver a ese momento para agradecerle. El otro chico, Ledesma, muri贸 hace unos a帽os, totalmente olvidado. Era de un paraje de las sierras, que se llama La Patria.

El recuerdo de Ivar para con el soldado Ledesma, del paraje La Patria, es un buen corolario. Un soldado que, como 茅l, arriesg贸 su vida para pelear por eso que todos llamamos de la misma forma que el pueblo que lo vio nacer y morir, y que en ocasiones es tan complicado de asimilar, de explicar, de sentir: la Patria.

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